2009/11/24

MEDINA DE POMAR

Fresco día de otoño en la meseta alta. Me llego hasta Medina de Pomar, en Burgos.



Al pasar fotografío esta casa.



Me gustan las casas de su época.



En mi paseo encuentro esta señal. Quizá haya que actualizar esos epítetos que aparecen en los escudos de algunas poblaciones, como los de "muy noble" y "muy leal", y añadirles el de "muy escolarizada".



Villa Pepita, optimista construcción setentera de influencia aaltiana (finlandesa), se resiente del abandono.



Al doblar una esquina aparece esta ilustre medianera.



Indagando un poco se descubre que la iglesia nunca se terminó ni llegó a consagrarse, y que sus propietarios destinaron la construcción a viviendas, ahora también abandonadas.



Viviendas unifamiliares de la época en que pensábamos que habíamos dejado de ser pobres y que nunca volveríamos a serlo...



Me asomo al río Trueba, donde me emociona esta poderosa fachada.



Incluso este puente (probablemente de los años cincuenta del siglo pasado) resulta atractivo bajo la luz otoñal de la meseta, que hace que todo gane visualmente. Incluso las más humildes piedras.



Como buena obra ilustrada, esta construcción pone su orden racional en un tramo del río para medir sus parámetros. Observo que las truchas gustan de reunirse en la contracorriente del remanso que se ha creado aguas abajo. Será cuestión de agenciarse una caña de pescar para la próxima vez que vaya.

2009/11/22

ARCENIEGA Y EL VIENTO SUR



Arceniega se encuentra en la parte baja de Álava correspondiente a la vertiente atlántica.



Llegué con un extraño viento sur que este año está dominando el otoño.



La localidad tiene un casco antiguo medieval con una calle de abajo, una de enmedio y otra de arriba. La de abajo es la que tiene más actividad,



mientras que la calle de arriba, al borde de un pequeño cortado que le sirvió de defensa natural,



acumula los edificios más importantes



Más recientemente se creó, sobre el cortado, un paseo con vistas.

2009/11/09

DE VALMASEDA A LAREDO



Entre el monte



y el río.



Rotura y nueva fuente.



Viviendas baratas en Laredo.



En primera línea de playa.

...

Días estos de violento temporal.

2009/11/03

ESTAMPAS

Un taller de montajes metálicos creo que era lo que habían instalado en aquella iglesia renacentista de algún lugar de Extremadura de cuyo nombre no puedo acordarme. Nos impresionó una gran talla en mediorelieve que ocupaba gran parte de un paño de la nave. Era un águila bicéfala que por el trabajo que se realizaba en el lugar estaba tiznada de hollín. "Si nos dieran una nave en un polígono industrial, nos iríamos", nos comentaba el propietario.

Pero sí recuerdo que fue en Lerma (Burgos), donde encontramos una tienda de productos de jardinería en la entrada principal del palacio ducal. Después de todo aquel recorrido que comenzaba en la puerta de la muralla y cruzaba la gran plaza de armas, con su escenografía monumental, se encontraba uno con el rastrillo y el sulfato para la vid. El patio principal no había salido mejor parado, pues estaba destinado a almacén de un taller de materiales de construcción y las chapas onduladas de fibrocemento aproyaban alegremente en sus elegantes columnas.

Con esos dos casos confirmaba yo la certeza de los relatos de Camilo José Cela como turista de incógnito en la España de posguerra.

El palacio del duque de Lerma fue restaurado hace ya algunos años. Le dieron a las cubiertas un aire escurialense que no tenía y que le resta mucho vigor. Cuando lo volví a ver después de las obras quedé muy decepcionado. También siento que, aprovechando la ocasión, no se reconstruyera el paso elevado entre el palacio y la iglesia que cerraba eficazmente la plaza secundaria que preside de la iglesia, y que simbolizaba tan bien, junto a los escudos de armas duplicados, la estrecha relación entre el poder civil y el religioso que tanto benefició a aquel primer duque de Lerma.



El palacio antes de su restauración, cuando lo visité por primera vez. Fotografía de J. Ramón Arroyo.



Fotografía del mismo edificio tomada este mismo año por los autores de "Fraggle blog".

2009/10/29

SILOS HELADO

En otoño era cuando viajábamos siempre. Con los primeros fríos y la luz suave. Aquella noche la pasamos en una pensión sencilla y limpísima. Nos levantamos antes del alba para escuchar la misa en la iglesia del monasterio. La noche heladora había recubierto de hielo el pilón de una fuente. La recuerdo brillando a la luz de la luna. También recuerdo las tinieblas en las que nos movíamos al entrar en la nave.

Los monjes no estimaban el edificio inconcluso de Ventura Rodríguez. Encontraban su neoclasicismo frío en comparación con el románico del claustro. Pero con la luz del día me pareció maravillosa la desnudez de aquellos sillares perfectos de los que no había dos iguales.

Cualquier iglesia de cualquier rincón olvidado de Castilla me producía entonces una fuerte impresión. Sus moles elegantes y austeras se recortaban contra el cielo limpio y pálido del otoño. Al entrar en ellas viajábamos en el tiempo. Todavía no nos habíamos convertido en turistas y nadie mediaba entre nosotros y toda aquella belleza, que sentíamos nuestra. Era como subir al desván de la casa de los abuelos.


2009/10/27

VITORIA

Vitoria es una ciudad de la que todavía hoy tengo una idea fragmentaria y extraña porque la he compuesto con impresiones muy diferentes, que conservo separadas en la memoria sin relacionar entre sí como si correspondieran a lugares distintos.

Las primeras imágenes que guardo son de muy niño, de un lugar llano con jardines y piscinas adonde nos llevaron de excursión un día de sol. No he podido nunca identificar aquel lugar y creo que eso es el origen de todas mis confusiones para con la ciudad.

Después, durante mucho tiempo, fue para mí sólo un lugar de paso. Un paso problemático, porque para llegar a la antigua estación de autobuses (parada obligatoria en el trayecto de Bilbao a Pamplona) los conductores elegían un camino distinto cada vez, pero siempre interminable. Se decía que el ayuntamiento había contratado a un técnico extranjero para que idease una red vial que los conductores encontraran difícil, siendo el fin último de todo aquello el fomento del transporte público. Por desgracia se les olvidó que para que la gente deje el coche y utilice el transporte público éste debe funcionar con un mínimo de eficacia y frecuencia. Así que el resultado, durante muchos años, fue que en Vitoria uno encontraba problemas para moverse en coche impropios de una ciudad tan pequeña. No había trayecto que no resultara problemático, y aún hoy consiguen desorientarme los restos de aquella maraña.

Después vinieron las excursiones en las que descubrí cosas pequeñas y grandes que no esperaba encontrar: la almendra medieval, algo triste por falta de actividad (lo que es algo poco habitual en las zonas antiguas, que suelen ser animadas); los antiguos jardines privados, hoy parques públicos, que quedan cerrados por la noche tras verjas de fundición; la malograda (porque la gente corría el riesgo de accidentarse y tuvieron que modificarla) plaza de Chillida y Peña Ganchegui; los grandes plátanos del paseo que comienza en el parque de la Florida y llega hasta la basílica de San Prudencio; la fría y poderosa catedral nueva; todos esos edificios de grandes dimensiones, repetitivos, que la ciudad ha ido acumulando y que le dan carácter (los cuarteles, los conventos, los edificios de la administración pública actual...), y la ciudad que se desarrolla a partir de los años ochenta, de grandes avenidas, y vastos, impecables, jardines, en la que resulta tan difícil guarecerse de ese aire frío que sopla con más frecuencia de la que a uno le gustaría.




Para terminar la entrada de hoy os propongo este fragmento de la 10ª sinfonía de Shostakovich. De ella me ha gustado la música, claro está, pero también la "danza" de los músicos...

2009/10/26

LANDALUCE



Landaluce (que significa algo así como "campo largo" o "prado luengo") firma esta talla en Otxandio (Vizcaya) en 1935.